En el libro de Mateo nos da la parábola de la oveja perdida. En esta parábola Jesús, pinta un cuadro muy precioso de nuestro Padre Celestial. Nos dice, así es Dios, Él Está gozoso cuando un pecador perdido es encontrado, pues Él conoce el gozo de encontrar cosas que se han perdido. “No es la voluntad de vuestro Padre que está en los Cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”