Like OnePlace.com
Ninguna disciplina es bienvenida, puesto que nos advierte de cambios necesarios para lograr un objetivo, cada cambio trae consigo ajustes que no siempre son placenteros. Dios, en su intención de disciplinarnos no busca castigarnos; disciplina no implica sufrimientos sino sumisión a su voluntad. Toda disciplina de parte de Dios es hecha con amor y gracia, de tal manera que podamos comprender los principios de disciplina ya establecido en su Palabra.